Como venezolano, siempre deseo que Venezuela avance, crezca y se desarrolle. Para lograrlo, se necesita la integración y el esfuerzo conjunto entre empresas y comunidades. Sin embargo, al día de hoy, en septiembre
Resiliencia en tiempos difíciles
A pesar de la intensa crisis económica que ha vivido Venezuela en los últimos años, resulta impresionante ver cómo muchas organizaciones siguen en pie: conservan sus empleados, mantienen su inventario y cuidan a sus clientes más
Sin embargo, al analizar el caso de las tiendas por departamento —que generan empleos en múltiples ciudades y proveen artí
El mito de "lo importado es mejor": La herencia petrolera
Esta preferencia por lo extranjero no es casualidad; es un comportamiento heredado de nuestra historia como país petrolero. Durante décadas, las importaciones masivas inundaron el mercado venezolano, acostumbrándonos a preferir el producto importado sobre el nacional bajo la falsa premisa de que lo hecho en casa era de baja calidad. Hoy sabemos que ese mito es totalmente falso.
Un ejemplo claro lo vemos en nuestra industria de licores. Mientras el ron venezolano goza de prestigio mundial, licores locales como el anís o el aguardiente han arrastrado durante años un estigma social, siendo asociados únicamente con sectores de bajos recursos. Sin embargo, han sido precisamente estas destilerías las que han mantenido una producción constante y sólida en el país, tanto en los años de bonanza como en los momentos más difíciles.
Lo que le ha faltado a esta industria es la innovación en imagen, mercadeo y presentación para conquistar a todo el público venezolano. Un modelo a seguir es el del soju en Corea del Sur: un licor tradicional consumido durante décadas que, tras un proceso estratégico de modernización e innovación, no solo se convirtió en la bebida más consumida de su país, sino que alcanzó récords de ventas globales. Del mismo modo que cuando un turista visita Alemania lo primero que piensa es en probar su famosa cerveza —a pesar de ser un gigante industrial manufacturero—, Venezuela podría innovar para que, además del ron, otras bebidas tradicionales sean motivo de orgullo nacional e internacional.
Casos de éxito y el valor del sello «Hecho en Venezuela»
Casos como el de la empresa Ovejita demuestran que la calidad nacional sí perdura: una marca reconocida que se comercializa tanto en tiendas por departamento como en locales propios, manteniéndose vigente en el mercado venezolano por más de 70 años. Lamentablemente, este éxito es poco frecuente en rubros como calzado, pantalones o ropa deportiva.
Otro gran ejemplo de integración ocurre este mes de octubre de 2026 con el inicio de la temporada del béisbol profesional venezolano, el deporte más amado por nuestra gente. En esta ocasión, una empresa con más de 20 años de trayectoria y una marca reconocida por todos será la enca
Un futuro interconectado
Cuando viajamos al exterior, vemos cómo turistas de todo el mundo acuden a grandes tiendas en países desarrollados para consumir marcas locales porque representan estatus y garantía. Venezuela puede y debe seguir ese camino: necesitamos estar más interconectados entre empresas, apoyarnos para crecer, innovar en nuestros productos y consolidar el sello «Hecho en Venezuela» con la misma calidad y orgullo que exhiben las potencias de Asia, Europa y Norteamérica.
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