El 2026 marca un punto de inflexión complejo para Venezuela. Tras los eventos de enero, donde la intervención de la justicia estadounidense derivó en la captura del mandatario cuestionado desde julio de 2024, el país entró en una nueva fase política. Sin embargo, aunque la narrativa oficial habla de una transición para que se rindan cuentas ante tribunales internacionales debido a la falta de independencia del sistema judicial local, la realidad en las calles y aeropuertos cuenta una historia distinta.
Tras la captura, el sector aeronáutico fue el primero en reaccionar. La reapertura de rutas internacionales y el regreso de aerolíneas que permanecieron ausentes hasta 2025 generaron una expectativa de normalización económica inmediata. No obstante, para el viajero común, la experiencia no ha evolucionado.
A pesar del flujo de nuevas aeronaves y destinos, los aeropuertos siguen operando bajo una lógica de vigilancia extrema. El pasajero continúa siendo tratado bajo una "presunción de culpabilidad":
Controles militares excesivos: Revisiones exhaustivas que ralentizan el tránsito.
Presión psicológica: Un ambiente donde comprar un boleto internacional parece un acto de sospecha ante las autoridades.
Fuera de las terminales aéreas, la situación es incluso más crítica. La estructura de control social se mantiene intacta a través de la presencia policial y militar en las vías terrestres. Es alarmante observar cómo, en trayectos menores a 600 km, persisten más de 30 puntos de control (alcabalas). Estos espacios, lejos de brindar protección, se han convertido en centros de extorsión sistemática contra ciudadanos en vehículos particulares y transporte público.
Aunque la administración actual presente nuevas caras, el modus operandi institucional contra la población parece estancado. La libertad de expresión y la movilidad siguen restringidas, dejando al ciudadano en una paradoja: un país que se abre al mundo por aire, pero que permanece asfixiado y bajo sospecha en su propio territorio. Un "país normal", donde las fuerzas de seguridad inspiren respeto en lugar de temor, parece seguir siendo un objetivo lejano.




