sábado, 18 de julio de 2026

COLUMNAS DE BARRO Y DECRETOS DE SILENCIO: DESNUDAN A LA GUAIRA


 


Casi un mes ha transcurrido desde los sismos del pasado 24 de junio, un evento natural cuyo epicentro de devastación se concentró con especial saña en el estado La Guaira. A medida que avanzan las semanas, el balance humano se torna más claro y doloroso: junto al milagro de los rescatados con vida, la cifra de víctimas fatales sigue pesando en el país. Sin embargo, más allá de la fuerza de la naturaleza, el sismo ha dejado al descubierto una realidad técnica ineludible al observar el mapa de la destrucción: mientras algunos complejos residenciales se desplomaron por completo, otras edificaciones vecinas resistieron el intenso temblor sin sufrir daños de consideración.

Una de las infraestructuras más críticas y sensibles afectadas es el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, un motor económico que sustenta el empleo de más de 9,000 trabajadores de la entidad costera. La respuesta del Ejecutivo nacional ante los daños de la terminal aérea ha sido el oscurantismo: se ha impuesto una estricta prohibición de grabar videos o tomar fotografías en la zona. El objetivo es claro: ocultar las fallas estructurales del aeropuerto y, de manera muy especial, el estado de los complejos residenciales de la Gran Misión Vivienda Venezuela ubicados justo al frente de la terminal internacional.

Esas residencias, construidas hace poco más de una década sobre lo que antiguamente eran los terrenos del estacionamiento del aeropuerto para dar solución tardía a los damnificados del deslave de 1999, no colapsaron en su totalidad, pero sufrieron daños estructurales severos. El mismo destino corrió el recién inaugurado Hotel Gran Cacique de Maiquetía. Esta obra, que permaneció paralizada por más de 15 años antes de ser finalmente culminada e inaugurada con bombos y platillos en octubre de 2025, presentó fallas tan graves en toda su infraestructura que ha tenido que ser clausurada por completo.

El contraste de dos épocas: ingeniería vs. improvisación

Al analizar detenidamente los daños en la zona aeroportuaria, surge una contradicción técnica que el discurso oficial no puede sostener. La estructura principal del aeropuerto de Maiquetía, diseñado y construido con los estándares de la década de los 70, resistió el embate telúrico sin sufrir daños estructurales mayores, aunque su pista y algunos servicios conexos presenten problemas operativos que impiden su funcionamiento óptimo. En contraste, las obras construidas bajo la actual administración en estos últimos 27 años mostraron una preocupante fragilidad.

Hoteles, comercios y viviendas privadas sufrieron el colapso en la región costera, lo cual es previsible en un sismo de esta magnitud. Sin embargo, que obras públicas de envergadura, que absorbieron presupuestos multimillonarios y que fueron ejecutadas directamente por el Estado, incumplan las normas mínimas de sismo-resistencia (como la norma COVENIN) es un escándalo que la administración central intenta sepultar bajo el manto de la censura en redes sociales.

La censura no puede tapar las grietas

Esta semana, las autoridades locales del estado La Guaira solicitaron formalmente al gobierno central incrementar el control sobre las publicaciones y videos en plataformas digitales. La orden a los cuerpos de seguridad y a la Guardia Nacional es clara: confiscar equipos y detener la difusión de material audiovisual grabado por los ciudadanos en las zonas afectadas. La justificación oficial raya en el cinismo, alegando que la medida busca "ayudar a la población a superar la tragedia" evitando la exposición a imágenes sensibles.

La realidad detrás de este cerco informativo es puramente política. No intentan proteger la salud mental de los ciudadanos; intentan ocultar la negligencia criminal de un Estado que jamás fiscalizó sus propias construcciones ni obligó a que los proyectos habitacionales públicos cumplieran con los códigos de seguridad requeridos por la ley.

Un fenómeno natural no se puede evitar, pero las consecuencias de la corrupción y la ineficiencia sí. La censura digital no podrá tapar las grietas físicas de las paredes ni las fallas de un modelo gerencial que cumple casi tres décadas en el poder eludiendo sus responsabilidades. La reconstrucción de La Guaira y del país no vendrá de la mano de los mismos funcionarios que permitieron este colapso; nacerá de las asambleas de ciudadanos, de los técnicos calificados y de líderes reales cuyo único interés sea el bienestar, la seguridad y las instituciones de la sociedad venezolana.

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