Históricamente, los aeropuertos venezolanos han conectado las grandes ciudades, pero el país tiene una deuda pendiente con las zonas más alejadas. Mientras el mapa mundial se conecta en minutos, la "Venezuela profunda" sigue aislada.
El vacío en el Sur Al observar el mapa, la realidad es contundente: la zona sur del país cuenta con apenas 5 aeropuertos operativos en tres estados. De estos, la mayoría se limita al uso turístico, dejando de lado la conexión comercial y social estratégica. Un ejemplo crítico es la triple frontera con Colombia y Brasil, donde la única vía sigue siendo el río, una limitación del pasado que hoy es una deuda estratégica.
Crisis en las puertas de entrada
San Antonio del Táchira: A pesar de ser el pulmón fronterizo, sus instalaciones tienen 60 años. Se reabrió sin una visión de ampliación, creando un colapso ante la demanda actual.
Guasdualito (Apure): Una fuente de desahogo fronterizo desaprovechada por décadas debido a la falta de una visión de integración territorial.
Puerto Ayacucho: Con un aeropuerto activo y Puerto Carreño (Colombia) al frente, la conexión se limita a un lánguido vuelo semanal.
La infraestructura no puede ser un privilegio de las capitales. Venezuela solo avanzará cuando cada rincón fronterizo tenga una conexión real y moderna.
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